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jueves, 24 de diciembre de 2020

Pensamientos


Escribir es uno de mis principales entretenimientos, redacto cuentos, versos, novelas, historias de ciencia ficción y también pensamientos.

Pensamientos son aquellas frases de una o dos líneas, que aparecen en mi mente en el momento más inesperado, todas tienen algún mensaje, desde distintos puntos de vista.

Agrupo doce de ellos.













domingo, 15 de noviembre de 2020

La Poesía en el Perú



Me parece interesante una encuesta en Facebook, preparada por un banco local.
Pregunta entre diversas actividades como el teatro, danza, cine, música, literatura, pintura, etc. ¿Cuáles son las que más disfruta?, e inclusive permite que se ingresen alternativas.


Y al día 18 de abril del 2012 (4.22 p.m.)  ante 4705 votos, 
1609 escogieron Cine, 
1088 Teatro, 
495 Conciertos de Música, 
238 Ir a Museos, 
154 Pintura, 
135 Exposiciones de Arte,  
95 Leer una buena novela y Danza Contemporánea,
 80 Folklore,
 64 Opera,
 59 Hacer Música, 
57 Ir a Conferencias y/o Conversatorios.
 54 Música y/o Anime,
 44 Baile Moderno,
 42 Literatura,
 41 La fotografía y/o Visitar sitios arqueológicos,
 37 Bailar hasta morir,
 30  Canto, música, Canto, música,
 28 Ir a librerías a escoger libros,
 25 Música en general.
21 Ballet y Recitales poéticos,
 20 Narración de Cuentos,
 18 Danzas folklóricas,
 16 Estadio, 
13 Danza,
 8 Con mi enamorada,
 5 Scream y Conciertos de Visual Kei!!!!,
 4 Tuna,
2 Zarzuelas y/o Metal yo Conciertos de música electrónica,
 1 Toros y/o Poesía y/o  ~HipHop~.


De esos 4705 votos, 22 personas, sólo el 0.46% tiene un interés por la poesía, 21 para asistirá a los recitales y uno en escribirla.

Yo sigo manteniendo mi opinión que fue un error invitar a Daniel F. y al grupo Frágil al Primer Festival de Poesía de Lima, no por la calidad de esos artistas, al contrario por ello mismo, estoy segura que el auditorio se repletó el día de la inauguración por esas presentaciones, y que posiblemente sólo un 0.46% asistió para escuchar poesía.

Es vano lanzarse loas sobre el éxito del evento, cuando en realidad, en cada presentación no había más de 200 asistentes, un 25% posiblemente parte del personal y los poetas que se presentaban, y el resto también poetas, con el deseo de aprender.

Es mi opinión.


Fuente : facebook/fundacionbbvacontinental

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miércoles, 20 de mayo de 2020

Obsesión 7 Después de muerto


Recordándome después de muerto

A finales del año 2014 la vida me dio otra sorpresa, en un misa de un familiar rencontré a unos de mis primos (Jorge), quien al parecer era amigo del protagonista, quien residía en la avenida Bolognesi, a la espalda de la calle Unión, dicho sujeto en tono burlón me dijo “se murió, te hubieras quedado viuda”, pero el primo dijo esas palabras mientras estaba parado junto a su hermana, mi prima Cecilia casada durante casi 40 años, cuyo esposo había fallecido hacia unos pocos meses, yo me quedé callada al ver el confundido rostro de mi prima, quien efectivamente había quedado viuda.

Sin embargo, Jorge continuó hablando, sobre que él siempre le preguntaba por mí, que le decía que deseaba casarse conmigo, en tiempos que el ya estaba casado (sin especificar en cuál de sus matrimonios), y que cada vez que se veían, yo era el centro de la conversación.


Pero la sorpresa mayor sucedió días después, mi hermana, labora en un negocio retail, ella me relató que una mujer acompañada con otra dama fueron al área donde está asignada y que le empezó a hablar de una manera muy extraña.

Le dijo que ella era la viuda, aunque no era la viuda legal, porque nunca se habían casado con Jaime, pero el hecho de haber vivido más de 10 de años con él, mayor tiempo que la mayoría de sus otras esposas, la hacía la más legal.

Le relató que hacia un par de meses ambos fueron a comprar cortinas, y notó que él la miraba constantemente hasta que empezó a sonreírle, lo que aparentemente causó mortificación para dicha mujer.

Él era un hombre que pocas veces sonría, pero siempre lo hacía conmigo, durante el siglo pasado, varias veces me había comentado que veía a mi hermana en el distrito de San Isidro, donde ella laboraba, pero que parecía que ella no lo recordaba porque ni lo miraba; al parecer él siempre la recordó, quizá al verla en el negocio retail me recordó, quizá por ello le sonrió, lo que la dama interpretó con que él se estaba riendo ”conmigo”.

Aquella noche, la dama le habló a mi hermana (como si fuera a mi), que la conocía desde siempre, que no entendía por qué tenía que seguir viviendo con su mamá en el distrito de Barranco, lo cual no tenía lógica porque mi hermana y yo vivimos en Miraflores desde el año 1988, que ella era amiga de una prima, y que justo después de aquel día que fueron a comprar cortinas, ambos tuvieron una discusión que motivó que le diera un ataque al corazón y que dos días después falleciera.

La dama empezó a llorar de manera inconsolable en los pasillos de la tienda, asegurando que ella era la única mujer importante para él, pero mientras la acompañante trataba de consolarla, sin éxito, mi hermana interrumpió ese llanto, diciéndole “señora,, usted se está equivocando, yo me llamo Miryam” y le mostró su nombre escrito sobre el uniforme, “creo que usted se refiere a mi hermana”, asegurándole que era a mi a quien conocía, y que ella no lo recordaba sólo el nombre, porque no lo veía desde que era niña.

Ante esa aclaración la dama que acompañaba a la supuesta viuda le dijo que lo mejor era retirarse, aunque ésta continuaba llorando.

Al reunir toda la información, deduzco que para él siempre fue más importante procrear hijos, porque al parecer nunca tuvo tiempo de vivir el amor.

Llegué a esa triste conclusión por los sucesos cuando él ya estaba muerto, aunque lo dijo de varias maneras nunca lo hizo de manera directa, se lo dijo a mis primos, a sus primos, a sus viudas, pero al parecer nunca tuvo el valor de decírmelo.

Para mí fue uno de mis grandes amores, le escribí varios poemas que nunca leyó, pero en el año 1990 escribí un poema donde de manera subrepticia lo mencionaba, evocaba su hogar, así como el gran amor que sentí, pero en ese momento ya lo sentía muerto, quizá porque ese año lo enterré para siempre de mi vida.

Hace años descubrí que en la vida existen seres que se alejan no es que no nos amen, sino porque tienen otras metas e ideales, pero la mayoría de veces es necesaria una conversación, en la que se combinan los futuros, pero si uno o ambos optan por callar, nunca existirá un futuro común.



Obsesión 1 Un extraño amor

Obsesión 2 Los paseos sin sentido

Obsesión 3 Mi pareja de promoción

Obsesión 4 Se busco una novia

Obsesión 5 Su primer matrimonio

Obsesión 6 Su segundo matrimonio

Obsesión 7 Después de muerto


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domingo, 10 de mayo de 2020

Obsesión 6 Su segundo matrimonio


Su segundo matrimonio

A inicios del años 1988, a las pocas semanas de mi cita en el parque Castilla,  me mudé al distrito de Miraflores, y a los meses empezó mi MBA, tiempo que no supe nada sobre su existencia, hasta el año 1992 en que volví a ver y conversar con su prima política, quien me comentó que hacía unos años Jaime se había vuelto a casar, y que vivía en el distrito de Surco con su nueva cónyuge.

Un domingo por la mañana del año 1994, yo estaba paseando con mi motocicleta por el Golf de San Isidro, cuando escuché el sonido de una bocina, era algo extraño porque la pista estaba vacía, hasta que descubrí que era él, se estacionó unos metros más adelante y descendió del auto y esperó a que llegue. 

Me acerqué, descendí de mi motocicleta y empezamos a caminar juntos.

Me relató que nuevamente se había divorciado, que el nuevo matrimonio había durado menos, que tampoco había tenido niños, y que continuaba pensando en mí.

Sabía que estaba haciendo, en donde vivía, que había sido miembro de la directiva de la asociación de graduados, pero que estaba apenado por nuestra distancia.

Le dije que estaba feliz de verlo, que cono conocía mi casa podía ir a visitarme cuando desee, le di mi número telefónico y que esperaría su llamada, pero él sólo se limito a abrazarme y besarme intensamente en la mejilla, por ello opté por encender mi motocicleta y partir.


En marzo del año 1995 Jaime cumplía 50 años de edad, por ello decidí llamarlo, me respondió muy contento, pero dijo que estaba saliendo con una chica barranquina, con la cual ya se había comprometido en salir a cenar, de lo contrario le hubiera agradado salir conmigo. 

Mi corazón sentía una gran confusión, si aparentemente continuaba amándome, porque salía con todo el mundo menos conmigo, nadie impediría mi salida, ¿Por los futuros hijos que nunca venían?.

Unos meses después, lo empecé a ver transitando con su vehículo por la puerta de mi casa, aparentemente de forma circunstancial, yo salía o entraba y él pasaba, hasta que empecé a verlo ingresar a un local de comida vegetariana en la calle Recavarren, justo al frente de una empresa de turismo en la que estaba laborando, desde donde me saludaba con mucho afecto.

En una ocasión que yo salía de la empresa de turismo y el ingresaba al local de comida nos pusimos a conversar, dijo que estaba viviendo con una dama barranquina pero que esta vez no se iba a casar hasta cuando nacieran sus hijos. Tomó mi mano y acaricio mi rostro, me besó en la mejilla, pero me alejé un poco y me despedí.

Desde esa momento evitaba caminar por esa calle, pero la vida hizo que lo encontrara en otros lugares, como en los supermercados de Miraflores, unas veces con su madre, momentos en que se acercaba a saludarme, pero otras veces con alguna de sus “mujeres” en la que se notaba que me evitaba.

En el año 2013 sucedió algo inexplicable, alguien me comentó que Jaime había fallecido, informándome sobre el día, hora y lugar de la misa del mes, al inicio pensaba en asistir, pero luego pensé, si él no vino a mi mientras vivía, para que voy a ir ahora que está muerto, 

¡que vayan sus viudas!. 




Obsesión 1 Un extraño amor

Obsesión 2 Los paseos sin sentido

Obsesión 3 Mi pareja de promoción

Obsesión 4 Se busco una novia

Obsesión 5 Su primer matrimonio

Obsesión 6 Su segundo matrimonio

Obsesión 7 Después de muerto


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jueves, 30 de abril de 2020

Obsesión 5 Su primer matrimonio


Su primer matrimonio

El destino hizo que él cambiara de trabajo, laborando en una empresa que quedaba en el distrito de San Isidro.

Una tarde de sábado llamó por teléfono a mi casa, para darme sus nuevos números telefónicos, y  decir que estaba realizando unos estudios de especialización, y preguntar cómo me iba con mis clases de Economía, la conversación se prolongó durante casi dos horas, lo escuchaba muy contento pero de manera imprevista una mujer tomó el teléfono y gritó que deje de estar buscando a su novio, que me busque otro “pololo” y tiró el auricular, unos segundos después él lo cogió, me pidió que la disculpe, que era su novia, la cual tenía un carácter compulsivo (quizá porque sabía que yo continuaba en su mente), y que por ello debía culminar la conversación, pero que pronto llamaría, lo que nunca volvió a hacer.


En el mes de octubre del año 1975 leí un edicto matrimonial en el cual anunciaba su matrimonio.

A inicios del año 1984 conocí a una de sus primas políticas, quien me relató que sabía de mi existencia, porque en algún momento él había hablado sobre mí, que se había divorciado en el año 1982, que nunca llegó a tener hijos con aquella mujer, pero que el divorcio le resultó muy caro, porque tuvo que darle un automóvil y comprarle una casa, también contó que desde ese momento él regresó a vivir con su madre.

Entre esa fecha y el verano de 1988 varias veces lo vi caminando por las calles de Barranco, no sabía que había cambiado de carro, hasta que un día se detuvo para conversar algo sin importancia, y después de ello nuestros encuentros fueron saludos lejanos, pero en el mes de febrero de 1988 me enteré que falleció su padre, y decidí acompañarlo en la misa del mes.

Apenas me vio, me dijo: “espérame que tenemos que hablar”, solicitó mi número telefónico e insistió en visitarme a la casa el día que yo elija, le respondí, te espero el miércoles.

Ese día toco el timbre de la casa a las 6 pm, salimos a caminar por el malecón de Barranco y nos sentamos en una banca del parque Castilla a la espalda de mi casa.

Me volvió a hablar de sus deseos de tener hijos, que la primera vez no le resultó, y pregunto por mis planes, yo le relaté que estaba estudiando para prepararme a postular a la Maestria de ESAN, hasta que detuvo mi conversación y me besó en los labios, esa fue la primera y única vez que me besó, me abrazó muy fuerte con mucho cariño, y dijo que siempre me había querido, pero que yo continuaba igual, de cuando era una niña, que deseaba estudiar, que quizá hubiera tenido más constancia cuando yo era adolescente para convencerme en casarse y tener hijos, que ahora lo veía muy difícil.

Esa noche me realizó una confesión, me relató que en el mes de diciembre de 1972, días antes de mi fiesta de promoción, mi madre lo llamó por teléfono diciéndole que inventara cualquier excusa para evitar ir a la fiesta, que yo era muy joven, porque tenía solo 16 años y el 27, y que por esa diferencia de edades no era recomendable que vaya a visitarme.

La historia me confundió aun más, quizá en esos momentos yo no conocía a mi madre, para aceptar que ella fuera capaz de actuar de esa manera, en esos momentos.

Pero él continuó hablando sobre su deseo de tener hijos, pero debido a mi actitud, él debía continuar buscando alrededor, que estaba convencido que existían varias damas interesadas en darle hijos, a las que frecuentaría, sus palabras me parecían algo hirientes, pero pensé que sus deseos por ser padre eran más importantes que amar.



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lunes, 20 de abril de 2020

Obsesión 4 Se buscó una novia


Se buscó una novia

El 1 de abril de 1973 empecé a laborar en una institución bancaria, ubicada a unas cuadras del Ministerio de Economía, institución donde él laboraba, pero nuestros horarios de trabajo eran muy distintos, ambos ingresábamos y salíamos a distintas horas, un par de veces que estaba esperando mi transporte público para regresar a mi casa, lo vi transitar por la zona, peo al parecer no me vio. 

Fue en la primavera de 1973 en que lo vi caminando un sábado por la mañana por la av. Grau de Barranco, me saludó con mucho cariño y preguntó si podíamos caminar juntos. 

Le respondí con una sonrisa y empezamos a hablar, sobre nosotros, mi nuevo empleo, de los estudios sobre Estadística que estaba cursando y de mis deseos de postular a la Universidad Ricardo Palma para estudiar Contabilidad, mientras hablaba él me miraba con una hermosa sonrisa, insistiendo en que lo llamé apenas ingrese a la universidad porque él como Contador podía orientarme en todo lo que yo necesitara. 

Mientras yo veía en su mirada alguna tristeza, dejando en el olvido sus frases cariñosas, aunque nunca me habló de amor, sólo de matrimonio y de hijos, yo sentía que algo estaba sucediendo, que él trataba de ocultar con sus palabras pero que no lo podía hacer con su rostro. 

Nunca pregunté
¿Por qué se había alejado?,
 simplemente permití que hablara sobre él, hasta que nos despedimos. 


El 1 de abril de 1974 postulé e ingresé a la universidad en el cuarto puesto, y las clases se iniciaron a los pocos días, pero fue recién hacia la mitad del ciclo que sentí que necesitaba de un poco da ayuda, por ello decidí llamarlo a su casa y aceptar su invitación de asesoramiento, pero le pregunté si podía hacerlo en su casa y que iría en bicicleta, a lo que él aceptó. 

Ese sábado llegué a su casa a las 3 de la tarde, me estaba esperando en la puerta de su casa, abrió la inmensa reja de su hogar e ingresé caminando con la bicicleta a un lado. 

Esa residencia tenía un hermoso jardín exterior con una pequeña loma, varias gradas para llegar a una simpática terraza adornada con macetas y flores, rodeada por una singular baranda de madera pintada de color blanco. 

Nos sentamos a conversar por un largo rato, sobre el momento, acerca de nuestras experiencias, y nuestro futuro individual, me comentó que había postulado a un puesto en una empresa extranjera, por ello había estado estudiando el idioma inglés. 

Casi una hora después de mi llegada le mostré lo que estaba estudiando cuáles eran mis interrogantes, ofreció una detallada explicación, hasta que empezó el atardecer, por ello decidí retirarme, pero previamente le solicité permiso para dar una vuelta con mi bicicleta alrededor de su casa por la parte de atrás, pero resultó que ser una empinada loma con un sendero para los vehículos repleta de flores y plantas pero sin salida, por ello debí regresar. 

Mis visitas se repitieron en fechas poco espaciadas, en todas las ocasiones me recibió muy contento, su actitud era la misma, sólo que ya no me hablaba de matrimonio ni de hijos, y evitaba visitarme a mi casa. 

Durante el verano del año 1975, yo había decidido cambiarme de carrera, la contabilidad no era de mi agrado, pero necesitaba completar 4 ciclos universitarios para poder solicitar el traslado, por ello continúe estudiando algunos cursos de contabilidad afines a mi futura carrera de Economía. 

Desde que nos reencontramos, él acostumbraba llamarme por teléfono a mi trabajo, y entre sus conversaciones inquiría por qué no había regresado a su casa para estudiar, cuando le comenté del cambio de profesión, dijo que iría a visitarme a mi casa. 

Ese fin de semana fue a mi casa, conversamos un rato y me invitó a un cine del distrito de Miraflores, ante ello mi madre insistió que perfectamente podíamos ir a un cine en el distrito de Barranco, pero él le dijo que había una película que se estrenaba que deseaba verla conmigo, pero mi madre le dijo que no, ante lo cual el se fue de mi casa. 

No volvió a llamarme ni a invitarme, por ello en el mes de junio decidí ir a la iglesia pensando en encontrarlo, y así fue. 

A la salida nos vimos y conversamos, me comentó que estaba saliendo con una chica “algo cholita” que vivía en Chorrillos, que su relación era muy sólida y que pensaba casarse con ella. 

Sus palabras confundieron mi corazón, me quedé callada y le desee suerte, insistió en llevarme a mi casa, pero le dije que debía ir a otro lugar, y me despedí. 




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viernes, 10 de abril de 2020

Obsesión 3 Mi pareja de promoción


Mi pareja de promoción

En 1972 cursaba el quinto año de secundaria, deseando culminar el colegio, para laborar en alguna empresa y a su vez estudiar, mientras, realizaba una serie de actividades manuales para mí y mis compañeras de colegio, lo cual me generaba ganancias.

No supe nada de él hasta las vacaciones de julio, cuando lo encontré caminando un sábado por la mañana por la avenida Grau, se alegró de verme, y comentó que continuaba aprendiendo el idioma inglés, todos los días en un instituto de idiomas de la calle Camaná en el centro de Lima, y que paralelamente estaba estudiando unos cursos de actualización sobre un nuevo plan contable, en la misma Universidad Católica donde se graduó de Contador.

Dijo que solía verme caminando, pero como siempre estaba contra el tiempo, había decidido no pasarme la voz, ni tocar la bocina.

En esos instantes yo iba al mercada principal y debía regresar a la casa, por ello le dije que podíamos vernos por la tarde, coordinando para las 4 de la tarde en la Alameda Sáenz Peña, asegurándome que iría a pie.

A las 4 pm, estaba esperando sentado en una de las bancas de la primera cuadra de la Alameda, confesó que hace tiempo había pensado en casarse, que tenía una buena posición económica, que había vivido algunas relaciones, pero que por fin había encontrado a la mujer ideal para él. 

Que con la mujer con la cual se casase, desearía tener dos hijos, pero que antes de ello, disfrutar un poco de la relación, quizá viajando a Europa, lo cual podría ser como una luna de miel.

Yo sonríe, y respondí que ese era el deseo natural de todo ser humano, interrumpiéndome con las siguientes palabras “deseo casarme contigo”, su confesión no me sorprendió, su actuar hacia mí, me hacía sentir ese algo especial, una afinidad natural, pero me pareció una declaración una poco vaga, porque regularmente, se le pregunta a la mujer si desea casarse con él, pero él tenía una manera peculiar de hablar.

En el tiempo que nos conocíamos, solo había existido los clásicos besos en la mejilla al encontrarnos y despedirnos, uno que otro rápido y fugaz abrazo, algunas veces tocó mi cabello, y mis manos de manera disimulada, en momentos en que ambos estábamos solos en su carro.

Él continuó hablando, dijo que deseaba formalizar el compromiso de matrimonio, apenas culmine mi 5º de secundaria, hablar con mis padres para fijar una fecha, aunque sus palabras sensibilizaron mi corazón, porque el hombre me agradaba, su personalidad, su actitud, a pesar que no había sido lo constante que yo hubiera deseado, me sentía enamorada de él.

Mi respuesta, minutos después de quedarme callada, fue que a mí me encantaría casarme con él, pero mis deseos de tener niños eran nulos, estaba segura que no deseaba tener hijos, pero que también deseaba estudiar una profesión (pensaba en contabilidad), conseguir un lugar donde laborar y progresar, ante mi respuesta, él sonrió y me abrazó.

Decidió que lo mejor era regresar a la casa, acompañándome el trayecto caminando uno al lado del otro, volviendo a retomar sus visitas de los días domingo y algunos sábados por la tarde, aceptando salir con uno o ambos de mis hermanos, algunos domingos nos veíamos en la iglesia, conversábamos un rato, y luego me llevaba a casa.

Como se acercaba el final del año, le solicité para que fuera mi pareja de promoción, y el aceptó muy feliz, sería nuestra primera fiesta juntos, él había comentado que acostumbraba ir a fiestas y discotecas, pero que casi nunca bailaba, quizá alguna balada, por ello sería una mágica experiencia celebrar mi culminación escolar bailando toda la noche.


Los días siguientes, nuestra conversación giraba en torno a formar una familia, sus ansias por tener hijos, mientras que yo evocaba mi inquietud por estudiar la profesión de Contabilidad, sentía que se lo debía a mi profesora de Matemáticas, la dama que era contadora de profesión, que dictó las clases de Matemáticas, Geometría y Trigonometría de una manera tan didáctica que me motivó a aprender aquella profesión.

Sin embargo, mientras estudiaba el quinto año de secundaria, también llamó mi atención los cursos de lógica (no filosofía), así como las clases de Económica Política; quizá por ello a los pocos meses de estar estudiando en la Universidad la carrera de Contabilidad, decidí cambiar por la de Economía, graduándome como Economista, pero esa es otra historia.

Cuando iniciaba mis relatos sobre mis deseos por estudiar una profesión, se ponía algo incómodo, diciendo que su situación económica era muy buena, que podía sostener una familia sin problemas, y que su esposa: “ósea tu” perfectamente podría quedarme en la casa cuidando al hogar y a los niños.

Como ese intercambio de ideas no tenía un final feliz, yo trataba de cambiar la conversación, hablando sobre música o sobre los viajes.

Una semana antes de mi fiesta de promoción, un viernes por la tarde lo vi dentro de su carro, estacionado a media cuadra de mi casa, parecía que me estaba esperando. 

Apenas me vio, descendió del vehículo y empezó a hablar con la voz entrecortada: “Lamento decirte que no voy a poder ser tu pareja de promoción, porque el mismo día tengo un compromiso que no puedo evitar”.

Esas palabras me dejaron helada, metafóricamente escribiendo no las comprendías, no tenían sentido, hasta hacía unos días hablaba de matrimonio y que formaríamos una familia, pero que al parecer era imposible postergar o dejar de asistir a aquel nuevo compromiso, pero si al nuestro, al principio pensé que sería un tema familiar, pero él me había presentado a su madre y a su hermano, y aparentemente ambos conocían sobre su interés por casarse conmigo, quizá sería un tema laboral, pero como yo no tenía mayor información ni le pregunté, decidí responderle “bueno”, y me alejé de él.

Se lo comenté a mi mamá, y me pareció extraño que ella inmediatamente pensara en un amigo del barrio para que fuera mi pareja en la fiesta de promoción, yo tenía muy buena relación con aquel muchacho, por ello fui a su casa para invitarlo, y el día de la fiesta vino a recogerme con una hermosa orquídea, por Antonio, quien es un gran amigo de toda la vida, nunca nació algún sentimiento romántico, sin embargo ambos tenemos un cariño mutuo hasta hoy.

No supe nada de Jaime hasta muchas semanas después de la fiesta, no regresé a la misa de la Iglesia de los domingos, evité caminar por su casa, esperando que tal vez él vuelva a rondar por mi hogar, pero no lo vi, por ello llamó mi atención su repentino alejamiento, pero me resigné.





Obsesión 1 Un extraño amor

Obsesión 2 Los paseos sin sentido

Obsesión 3 Mi pareja de promoción

Obsesión 4 Se busco una novia

Obsesión 5 Su primer matrimonio

Obsesión 6 Su segundo matrimonio

Obsesión 7 Después de muerto


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lunes, 30 de marzo de 2020

Obsesión 2 Los paseos sin sentido


Los paseos sin sentido

Fueron muchas las veces lo observé que estaba manejando por el balneario, hasta que una tarde de sábado, lo vi caminando por la Avenida Grau, me saludó con una amplia sonrisa, se detuvo, y preguntó si podía acompañarme, respondí que iba a la farmacia que quedaba cerca a su casa, en la esquina de la avenida Grau y la calle Domeyer, la otrora farmacia Greck, ante ello dijo que le encantaría acompañarme. 

En el camino hablamos de ambos, aunque parecía que conocía mucho sobre mí, posiblemente por unos primos que vivían en la avenida Bolognesi, cerca a la plaza Espinoza, en especial con mi primo Jorge, con el cual lo vi conversando un día a la salida de la Iglesia San Francisco

Al culminar mi compra, insistió en acompañarme hasta mi casa, en la avenida El Sol, conversando en la puerta de mi casa por más de una hora, hasta que me solicitó mi número telefónico, al responder que no tenia, me dio su número, sugiriéndome que le encantaría que lo llamara: “si deseaba volverlo a ver”, aunque insistió en que le encantaría continuar conversando, pero creyó conveniente retirarse porque estaba anocheciendo. 

En ese año yo cursaba el cuarto año de secundaria, y por mi horario escolar y su horario laboral, nuestros eventuales encuentros sólo eran los días sábados o domingos, pero casi siempre el manejando su vehículo y yo caminando. 


Una tarde de sábado, durante las vacaciones escolares de julio de 1971, decidí llamarlo por teléfono, cuando él se acercó a responder, no se sorprendió al escucharme, parecía que estaba seguro que lo llamaría, dijo que esperaba mi llamada, apenas culminaron los saludos preguntó si podía visitarme, y a los pocos minutos de colgar el teléfono, tocó el timbre de mi casa. 

Como yo sabía que era él, rápidamente abrí la puerta y empezamos a conversar, transcurrían los minutos hablando sobre nosotros, parecía que conocía mucho acerca de mi corta vida, pero me alegró saber que me recordaba mientras permanecía en el estudio fotográfico de mi padre, se acordaba cuando escribía en los recibos y/o cuando le entregaba las fotografías. 

Luego de casi tres horas de conversaciones, se despidió, y dijo que le encantaría volver a verme, si podía regresar al día siguiente, que era domingo, para salir a pasear con su carro, a lo que le respondí que me encantaría. 

El domingo llegó alrededor de las 3 de la tarde, y le solicitó permiso a mi madre, aunque yo ya le había dado referencias sobre él, ella me contestó que ya lo conocía, por ello permitió que saliéramos a pasear pero con mi hermana menor. 

Salimos rumbo a Surco y la Molina conversando muy amigablemente, manejaba con una velocidad muy moderada, siempre tratando de transitar por lugares muy hermosos, llenos de plantas y flores, llegando a Rinconada de Lago, donde detuvo su carro, para descender y admirar el panorama. 

De regreso, fuimos a tomar helados a un local ubicado en la calle Dasso en el distrito de San Isidro

Al dejarme en casa, dijo que regresaría el siguiente domingo. Yo esperaba muy contenta aunque sabía que por mi edad (aún de 15 años), mi madre no me dejaría salir sola, sino con la compañía de uno o mis dos hermanos, pero parecía que ello no le molestaba, y así continuamos saliendo durante muchos domingos, llegaba a mi casa alrededor de las 3 de la tarde, salíamos a pasear y regresábamos casi siempre a las 7 pm. 


En una de nuestras conversaciones, me relató que acostumbraba a ir a la Misa de San Francisco de Barranco de las 10 am., a veces solo otras con su mamá, sugiriéndome que podía ser un buen lugar para vernos y conversar, ya que justo al frente hay un hermoso parque. 

Fui así que un domingo fui a esa iglesia, me dirigí a las primeras filas minutos antes de las 10 am., y a la salida lo vi esperando en el umbral de la puerta, conversamos durante largo rato, y después me invitó a su carro para llevarme a casa, manejando previamente por el pequeño balneario, aun así en 20 minutos ya estábamos en mi casa. 

Nuestras conversaciones giraban sobre la historia del distrito, la música de moda (le agradaba el cantante argentino Sandro), los viajes que había realizado, sus proyectos laborales, clases de idiomas y entretenimientos. 

Por alguna razón no lo vi en el mes de diciembre de 1971, no me visitó ni lo vi en la iglesia los días domingo, por ellos los meses de verano dejé de ir a misa para irme a la playa. 

En el mes de mayo, volví a la iglesia un domingo por la mañana, y lo vi acompañado por su madre, traté de esconderme para que no me viera, pero parecía que ya había notado mi presencia, y mientras esperaba que todos salieran, lo vi caminando hacia mi, después de dejar a su madre en el carro, esperándome en el umbral de la puerta. Dijo que había tenido algunos problemas, por ello no había podido ni ir a misa, ni visitarme, pero que deseaba continuar viéndome. 

Escuché, sonríe, y me despedí, por esos días un par de amigos barranquinos iban a visitarme a mi casa, con los cuales conversaba de todo en especial de poesía. 





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viernes, 20 de marzo de 2020

Obsesión 1 Un extraño amor


Un extraño amor

Para algunos seres es más importante la descendencia que el amor, y aunque siempre se dice que no es recomendable hablar o escribir en primera persona, es confuso haber decidido una opción de vida, que fue argumentada por muchos seres interesados, pero por aquella opción, ellos decidieron cambiar su destino.

Procrear forma parte de las especies del Planeta Tierra, es una manera de continuar viviendo, y en algunos casos de sobrevivir, pero existen especies que no lo desean, que encuentran en su sendero suficientes motivos como para no pensar en ello, teniendo otras prioridades.

Una de las razones de este relato es justo ese, los deseos de alguien por tener hijos, aparentemente con una sola persona, y que después de muchos intentos dejó este plano de existencia sin concebirlos.


La época escolar

La historia empezó en el año 1966, mientras permanecía en el negocio de fotografía de mi padre, ubicado en la avenida Piérola en el distrito de Barranco, ubicado a una cuadra del colegio San Luis de Barranco.

Los alumnos de ese centro de estudios, eran asiduos al negocio, algunos porque necesitan fotografías y otros porque requerían aprender ese arte, como parte del curso de física.

Fue así como conocí a muchos alumnos y entre ellos, a uno que me miraba de forma especial.

El sujeto tendría 1.70 mts. de altura, de contextura delgada, por su vocalización parecía ser una persona mayor, pues se expresaba con mucho vocabulario, esto último y su persistente mirada, llamaron mi atención.

El material fotográfico, era entregado a partir de las 7.30 de la noche, pero él ingresaba a la tienda minutos antes de las 7 pm, con su cámara fotográfica, solicitando un nuevo rollo, o realizando cualquier comentario sobre cómo captar determinadas fotografías, o simplemente se sentaba a esperar.

Nunca me enteré que tipo de fotografías deseaba imprimir, pero supongo que eran de paisajes, dado que le encantaba captar vistas de la naturaleza.

El negocio fotográfico cerró sus puertas en el año 1968, y yo dejé de verlo.

Hacia el verano del año 1971 noté que un vehículo de color blanco transitaba constantemente por mi hogar, lo noté porque quien manejaba lo hacía a muy poca velocidad, y el conductor de improviso empezó a sonreírme, semanas después empezó a anunciar su presencia tocando la bocina.

Ese sonido se tornó conocido, porque en cualquier momento, mientras yo estaba caminando por las calles de Barranco, solía escucharlo, quizá como señal que él sujeto se estaba acercando, y al notarlo yo, empezaba a sonreír y saludarme.

Una tarde, que yo estaba en la ventana de la casa de una amiga que residía en la esquina de la calle Unión con la avenida Grau, noté que ingresaba aquel vehículo en una antigua residencia ubicada en la calle de la Unión. Al preguntarle a mi amiga sobre si conocía a los vecinos, ella respondió que no, pero recordé que otra amiga (del colegio), residía al otro lado de aquella casa. Unos días después le pregunté y sólo dijo los apellidos, más no el nombre, debido a que era amiga de su hermano, y recordaba que había estudiado en el colegio San Luis de Barranco. 

Como recordaba su rostro, opté por revisar los compendios anuales de mi hermano, quien también estudiaba en el colegio San Luis, y descubrí que se llamaba Jaime, y si, era la misma persona que acostumbraba llevar sus rollos de fotografía, esperando por varios minutos hasta recogerlos. Según información de la revista, había concluido sus estudios en el año 1961 (año que ingresó mi hermano al colegio), ósea que posiblemente sería 11 años mayor que yo.

Las semanas transcurrieron, y una mañana de otoño del año 1971, mientras yo caminaba delante de la puerta de su casa, debido a que había ido a una conocida librería que quedaba en la misma calle, lo vi sonriéndose y saludándome por mi nombre, acercándose hacia la puerta principal, pero yo decidí continuar caminando, respondiéndo con una sonrisa.





Obsesión 1 Un extraño amor

Obsesión 2 Los paseos sin sentido

Obsesión 3 Mi pareja de promoción

Obsesión 4 Se busco una novia

Obsesión 5 Su primer matrimonio

Obsesión 6 Su segundo matrimonio

Obsesión 7 Después de muerto


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