martes, 3 de enero de 2017

Poema Mendigos





Mendigos de Amor

¿Cuántas veces hemos actuado como Mendigos ante una situación romántica?

Cuando alguien nos agrada, o empezamos a sentir un sentimiento distinto, creemos que la misión es tratar de acercarnos para que aquella, note nuestra presencia, y descubra que existe un sentimiento más allá de la amistad, pero uno de los frecuentes errores es mantener los labios mudos, esperando que el otro adivine.

Pero el tema se complica cuando son dos los seres que se buscan mutuamente para mirarse, sonreírse y decirse un simple “hola”, pero luego verse partir, porque uno o ambos tienen compromisos de vida con un tercero, por lo cual creen haber establecido “una vida que no pueden dejar”.

Así, transcurren días, meses, años, y continúan frecuentando los lugares donde saben se encontrarán, para contentarse con esos cinco segundos en que se entrecruzan sus miradas, y luego volver a su rutinaria vida con cadenas imaginarias que los harán permanecer en su cárcel, sin tener el valor de intentar comprobar que el sentimiento del amor es único.

Alguna vez viví esa experiencia de vida, siendo una mujer libre, hasta ahora no entiendo ¿por qué? un hombre preso, condenado a cadena perpetua, intentó por más de dos años buscar mi mirada, además de mi sonrisa, para sólo decirme hola y desaparecer.

Pensando en esos momentos, en el año 2007 escribí “Mendigos”.



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