El comportamiento que tenemos ante los momentos de amor siempre son importantes, las palabras no tienen importancia cuando los actos demuestran algo totalmente opuesto.
Al iniciar una relación esperamos que sea exitosa, y nos comportamos de la mejor manera y deseamos que la pareja actúe de la misma manera, pero como al inicio todo es siempre muy hermoso, nos demoramos algún tiempo para descubrir engaños y mentiras, por ello lo mejor es alejarse.
Pocas veces he escrito sonetos, pero cuando lo hago, trato de incorporar en los catorce versos, el mensaje de amor, o de desconsuelo que algunas veces forma parte de nuestra vida.
El poema “Sendero”, es la historia de un amor que no era posible, porque ambos vivían en mundos distintos, en diferentes espacios de tiempo, lo que significa que a veces estamos en el sendero equivocado de la vida, y lo único que nos queda en que quizá nos volvamos a encontrar con aquel a quien que amamos en otro plano de la existencia.
En cada uno de mis poemas, trato de incluir figuras literarias, o palabras relacionadas con las matemáticas y la geometría, porque en la vida siempre es necesario analizar las alternativas, así como plantearse una hipótesis para evaluar la situación, colocar en una balanza los pro y los contra de cada relación, y como para la mayoría de personas realizar cálculos son un problema, a veces deciden aquella opción que resulta más sencilla, sin realizar mucho análisis. Pero en el amor no es cuestión de escoger la más sencilla, sino aquella que nos devolverá la tranquilidad, resignarnos y continuar. Ese es el mensaje de "Sendero".
En la vida a veces nos encontramos con alguien que se comporta de una manera totalmente incomprensible.
Una persona ligada a nosotros por mucho tiempo, ya sea por ser un familiar, un amigo, o alguien por el cual sentimos cariño y/o amor.
Lo lamentable es descubrir que ese ser sólo estuvo a nuestro lado para obtener algún provecho, y a pesar que sus actos ocasionan que nuestra vida sea un tormento, nuestros deseos por lograr descubrir la razón de ese comportamiento nos motiva tolerarlo, pero todo tiene un límite.
Y así como llegó a nuestra vida, un día decidimos que la relación se acabó, que ese lazo, sea cual fuere debe romperse, y la mejor manera es distanciarse por siempre.
Esa fue la inspiración de mi poema “Infierno”, versos que me costaron escribir, porque traté de asumir la posición de aquellos que se sienten en esas condiciones.